La ropa de mujer y la historia de la sociedad
El que una prenda tuviera un largo u otro o el lugar que
ocupara la cintura en un vestido, no eran “modas” como tal, sino pruebas reales
de la evolución de la sociedad, de la evolución del traje.
La vestimenta femenina sirve para explicar los
acontecimientos de la historia, el que una prenda tuviera un largo u otro o el
lugar que ocupara la cintura en un vestido, no eran “modas” como tal, sino
pruebas reales de la evolución de la sociedad, de la evolución del traje como
tal.
Los corsés, los vestidos a la cadera o las faldas
asimétricas, tan de moda en la actualidad tienen su origen en las dos primeras
décadas del siglo XX:
A principios de 1900 la moda mostraba su preferencia por las
mujeres maduras y dominantes, con busto bastante prominente, efecto que se
enfatizó más adelante con los llamados corsés. Éstos hacían que el cuerpo se
mantuviese rígidamente derecho por delante y las caderas hacia atrás, creando
la peculiar silueta en forma de "S" de esta época. La falda iba
ajustada a las caderas y se ensanchaba en forma de campana conforme bajaba al
suelo. El cuerpo se llenaba de cascadas de encaje.
En
1910 se produjo un cambio fundamental en la vestimenta femenina debido a la ola
de orientalismo y del extraordinario entusiasmo que produjo la representación
de Scheherazade por parte del ballet ruso. Los colores de sus trajes eran
llamativos y la sociedad los acogió con gusto, abandonando los colores pastel.
Los rígidos corpiños y las faldas acampanadas fueron sustituidos por prendas más
suaves. Las faldas se hicieron más estrechas en el tobillo,
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